XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO A

MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos hermanos. Sean todos bienvenidos a la casa de Dios para celebrar la Santa Misa, en el vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario.  La sola intención no es suficiente, hay que ser coherentes con lo que decimos o nos proponemos. Es la lección que la liturgia de este domingo nos deja para nuestra vida.

Conscientes de todo esto, comencemos esta celebración eucarística. De pie, cantamos.

 LECTURAS

PRIMERA LECTURA:  El pueblo, deportado, afirma que Dios es injustos con el castigo, rechazando la conversión predicada por Ezequiel. Dios le pide que revise su conducta y encontrará que Dios siempre es justo. Escuchemos. 

SEGUNDA LECTURA:  San Pablo nos ofrece un camino de santidad. Pide dejar los privilegios que solo dividen. "Tengan los mismos sentimientos de Cristo, quien siendo de condición divina se hizo esclavo de todos". Escuchemos. 

EVANGELIO:  Jesús confronta a los sacerdotes y ancianos sobre su obediencia a Dios.  Los llamó Dios y no respondieron. En cambio los pecadores respondieron al llamado de Dios que hizo Juan Bautista. Escuchemos. 

 

OFRENDAS:  Con alegría cantamos, mientras llevamos al altar los dones del vino y el pan, que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo; con ellos, ofrezcamos también nuestra obediencia, que es la mejor ofrenda que podemos presentar al Señor este día

ORACIÓN UNIVERSAL

SAC.: Oremos, hermanos, por todos los hombres y por todas sus necesidades, para que a nadie falte nunca la ayuda de nuestra caridad. Oremos. 

TODOS:  Escúchanos, Señor y acrecienta nuestro amor.

  1. Por la Iglesia peregrina, para que con la vida y la oración dé testimonio de la esperanza que nace de la fe y lleve consuelo y ayuda espiritual a todos. Oremos.
  2. Por los Hijos de la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad y los miembros de las Conferencias de San Vicente, para que, siguiendo el ejemplo de su fundador, consideren la casa de los pobres y enfermos como su propio hogar. Oremos.
  3. Por los cristianos que viven en países en los que son perseguidos y que no pueden practicar libremente su fe, para que reciban la fuerza que viene de lo alto. Oremos.
  4. Por quienes han dejado su tierra de origen para mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias, para que, respetando los auténticos valores del lugar que los acoge, encuentren las oportunidades para progresar. Oremos.
  5. Por nosotros, que nos hemos reunido para celebrar la victoria del Señor sobre el dolor, el pecado y la muerte, para que él nos conceda la esperanza firme de compartir su triunfo y de resucitar con él, un día, para la vida eterna. Oremos
  6. Por nuestra diócesis de Orizaba, puesta bajo el patrocinio de San Miguel, para que nos defienda en la lucha contra el mal y nos ayude a crecer en el bien sirviendo en la caridad a los hermanos. Oremos 

SAC.:  Dios nuestro, siempre dispuesto a acoger a los publicanos y pecadores que se convierten y se proponen actuar con justicia y con bondad, escucha las oraciones de tu pueblo y danos un sincero espíritu de penitencia, para que teniendo los sentimientos propios de Cristo, podamos alcanzar la paz y el perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

TODOS: Amén