CICLO A
MONICIÓN DE ENTRADA
En el vigésimo cuarto domingo del Tiempo Ordinario, les damos una fraternal bienvenida a la casa de Dios para celebrar juntos este banquete del amor, que hoy nos lleva a dar un salto muy grande en nuestra vida comunitaria. La liturgia nos lleva a dar un paso más en la misma dirección del domingo pasado: no solo hay que saber corregir al hermano que falla, también debemos saber perdonar, así como nosotros pedimos perdón también a Dios.
Llenos de ese amor misericordioso de un Dios clemente y compasivo, que siempre está dispuesto a perdonar nuestras ofensas, comencemos esta santa Misa, de pie y cantando juntos
LECTURAS
PRIMERA LECTURA: Dios nos pide atender las ofensas con misericordia y llegar al perdón. Como Dios nos perdona gratuitamente, de la misma manera perdonamos al hermano. Piensa en el final y guarda los mandamientos. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos dice cuál es la actitud que se debe tener ante la vida, "si vivimos, para el Señor vivimos". Desde que fuimos redimidos por Cristo, ya nadie vive para si mismo, sino para el Señor. Escuchemos.
EVANGELIO: Dios es entrañablemente bueno, siempre nos da el perdón y con generosidad; nos perdona siempre porque se lo pedimos. Esa misma experiencia de perdón divino es la que debemos otorgar al prójimo. Escuchemos.
OFRENDAS: Llevemos ahora las ofrendas al altar, sabiendo que primero debemos ponernos en paz con aquellos que nos han ofendido. Cantemos todos.
ORACIÓN UNIVERSAL
SAC.: Imploremos, hermanos, la misericordia de Dios y pidámosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto en Él nuestra confianza. Oremos diciendo:
TODOS: Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.
SAC.: Señor Dios, compasivo y misericordioso, que siempre perdonas a los que perdonan a sus hermanos, escucha nuestras oraciones y crea en nosotros un corazon nuevo, que, como reflejo del Corazon de Cristo, olvide las ofensas recibidas y recuerde a los demás hasta que punto tu nos amas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén