XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO A

MONICIÓN DE ENTRADA

Nos encontramos una vez más reunidos en la casa de Dios para celebrar la Santa Eucaristía Dominical. En el vigésimo tercer domingo del tiempo ordinario, la liturgia nos instruirá sobre nuestra vida en la comunidad, haciéndonos responsables unos de otros mediante la corrección fraterna basada en el amor.

La liturgia de la palabra fomentará en nosotros la actitud necesaria de perdón y reconciliación para poder celebrar con sinceridad la eucaristía. Abramos nuestro corazón a esa gracia y comencemos nuestra celebración con el canto de entrada.

 LECTURAS

PRIMERA LECTURA:  Dios le anuncia al profeta Ezequiel, su responsabilidad de comunicar su palabra, para amonestar al malvado. "si lo amonestas y no te hace caso, él morirá y tu habrás salvado tu vida" Escuchemos. 

SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos dice cual es la única deuda que tenemos para con nuestros hermanos, la del amor. Es fácil pagar esta deuda, pues es un don gratuito que forma parte de nuestra identidad cristiana. Escuchemos. 

EVANGELIO:  La corrección fraterna es una de las expresiones más hermosas del amor. Jesús pide prudencia, discreción y respeto. La metodología es clara, dialoga a solas, sin olvidar que estás frente a tu hermano. Escuchemos. 

 OFRENDAS:  Cristo nos habló en su palabra, pronto lo estará también en el Pan y el Vino consagrados. Por eso, como ofrenda espiritual, presentemos al Señor el deseo sincero de asumir la corrección fraterna con espíritu caritativo

ORACIÓN UNIVERSAL

SAC.:  Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras plegarias y atienda nuestras peticiones. Oremos diciendo:

TODOS:  Acuérdate, Señor, de tu pueblo.

  1. Por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, la guarde de todo mal y acreciente el número de sus hijos. Oremos. 
  2. Por nuestros gobernantes, para que tengan siempre como primer objetivo el bien común de todos los ciudadanos, sin olvidar a los más necesitados. Oremos. 
  3. Por nuestra patria, para que todos los mexicanos vivamos conforme al salvífico de Dios y colaboremos en la edificación de una sociedad justa. Oremos. 
  4. Para que los recursos naturales sean considerados con un regalo de Dios a la humanidad, y que por ellos se utilicen y se compartan de una manera justa y respetuosa. Oremos. 
  5. Por nosotros mismos, para que, reunidos como hijos de Dios, oremos con fe sin desfallecer, para alcanzar los bienes materiales y espirituales que más necesitamos siguiendo las enseñanzas de Jesús, nuestro único Maestro. Oremos. 

SAC.: Señor Jesucristo, que has prometido que el Padre del cielo escucharía la plegaria de los que se reúnen en tu nombre, danos un espíritu y un corazon nuevo, para que, amándonos los unos a los otros, cumplamos de verdad tu ley. Tu, que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén