XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO A

MONICIÓN DE ENTRADA

Nos llamamos cristianos porque hemos sido llamados por Cristo; llamados a seguirle. Pero su llamamiento es de cada día. La celebración de hoy nos plantea un dilema y es preciso elegir.

Con esa invitación que Dios dirige a cada uno de nosotros, nos disponemos a celebrar dignamente estos misterios, de pie, cantando juntos.

 LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Jeremías le reclama a Dios; primero me seduces para servirte y luego me abandonas en las dificultades.  El profeta continuará porque siente más fuerte la voz que lleva dentro que lo sostiene. Escuchemos. 

SEGUNDA LECTURA:  San Pablo nos pide que el culto que se debe presentar a Dios es una vida santa y agradable y para lograr este objetivo pide que "no se dejen transformar por los criterios de este mundo". Escuchemos. 

EVANGELIO:  Jesús les anuncia a sus discípulos que van a Jerusalén y que allí padecerá, morirá y resucitará al tercer día. Para seguir a Jesús nos pide renunciar a sí mismos y tomar nuestra cruz. Escuchemos.  

 

OFRENDAS:  San Pablo nos ha dicho hoy: «Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios.» Con las ofrendas de Pan y vino presentemos también al Señor todo nuestro ser.

ORACIÓN UNIVERSAL

SAC.:  Pidamos, hermanos, al Señor para que escuche las suplicas de su pueblo. Oremos diciendo:

TODOS: Escucha, Señor, nuestra oracion.

  1. Por la Iglesia, para que le concedas el vigor de la fe y de la caridad, y sea siempre un lugar de encuentro y de reconciliación. Oremos
  2. Por el Papa y todos los pastores de la Iglesia, para que movidos por tu Espíritu anuncien con firmeza la palabra de verdad que libera y abre a la salvación. Oremos
  3. Por aquellos que gobiernan a los pueblos, para que, dejando todo proyecto vacío de compromiso, promuevan lealmente el bien común. Oremos
  4. Por los enfermos y los que sufren, para que sean tocados por la mano sanadora de tu Hijo, que ha curado nuestras debilidades, consolando a los aflijidos y sanando a los enfermos. Oremos.
  5. Por nosotros aquí reunidos, para que en esta Eucaristía nos conceda la fuerza de tomar cada día nuestra Cruz, renunciando a nosotros mismos para servir al Evangelio. Oremos.  

SAC.:  Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y renuevanos con tu Espíritu de verdad, para que nunca nos dejemos engañar por las seducciones del mundo y sepamos discernir lo bueno, lo que te agrada, lo perfecto, y carguemos con la cruz, acompañando a Cristo, nuestra esperanza. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén