XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CICLO A

MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos. Sean bienvenidos a la Casa de Dios, en la que nos reunimos para atender la convocatoria que Cristo nos hace, para celebrar juntos el Banquete Eucarístico correspondiente al decimosexto domingo del Tiempo Ordinario.

En nuestra presencia dominical en la iglesia para celebrar el día del Señor, debemos aplicar la paciencia de Dios enseñada hoy en el Evangelio, conscientes de que somos la Iglesia santa y la Iglesia pecadora, todo a la vez; la Iglesia sin mancha ni arruga y la Iglesia que dice «perdónanos nuestras deudas» Con nuestro corazón abierto y dispuesto a que Dios lo transforme con su Palabra, comencemos esta santa misa, entonando todos el canto de entrada

 LECTURAS

PRIMERA LECTURA:  La primera lectura nos manifiesta la experiencia que el pueblo tiene de Dios, "eres misericordioso con todos, nos gobiernas con delicadeza y nos das la oportunidad del arrepentimiento". Escuchemos. 

SEGUNDA LECTURA:  San Pablo valora la ayuda que nos viene del Espíritu Santo,  la necesitamos pues si nos abandonamos solo a los criterios humanos, nos desviaremos con facilidad de la voluntad de Dios. Escuchemos. 

EVANGELIO:  El Evangelio narra un campo sembrado con trigo, es el Reino de Dios, sembrado en nuestro interior; luego aparece la cizaña, el pecado, obra del enemigo. Escuchemos. 

 

OFRENDAS: Llevemos al altar los dones para celebrar la Misa, el misterio que construye el Reino de Dios en este mundo

ORACIÓN UNIVERSAL

SAC.:  Pidamos, hermanos, al Dios de misericordia que nos auxilie en nuestra pequeñez, para que podamos invocar su nombre con los sentimientos que Él desea. Oremos diciendo:

TODOS: Escúchanos, Señor, y acrecienta nuestro amor. 

  1. Por la santa Iglesia, para que, en el ejercicio del ministerio de la reconciliación que le has confiado, sea instrumento de tu misericordia para los bautizados. Oremos.
  2. Por todos aquellos a quienes se les ha confiado el destino de los pueblos, para que superen todo egoísmo y orgullo, y así trabajen con sinceridad por el bien de la entera comunidad humana. Oremos
  3. Por todos aquellos que están cautivos en la prueba y el sufrimiento, para que les concedas el consuelo y ánimo por medio de una fe renovada en su espíritu: Oremos.
  4. Por todos los hombres y mujeres de la tierra, para que les concedas la capacidad de vivir como hermanos, llevando las cargas de los unos y de los otros, y aprendan a compartir sus bienes espirituales y materiales. Oremos
  5.  Por todos nosotros, para que nos concedas la sabiduría del corazón para afrontar cada situación con animo sereno y discernir, en medio de los afanes y las dificultades, aquello que verdaderamente es propio de nuestra identidad cristiana. Oremos.

SAC.:  Que nos sostenga, Señor, la fuerza y la paciencia de tu amor, para que la palabra evangélica, semilla sembrada y levadura escondida en la Iglesia, fructifique en nosotros, y se refuerce nuestra esperanza en ver nacer una humildad nueva que Cristo, con su retorno glorioso, hará brillar como el sol. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén