CICLO A
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos, con un fraternal saludo recibimos a todos los que ya se encuentran en este lugar para celebrar la santa misa en el décimo domingo del tiempo ordinario.
Nuestra reunión no es de justos, sino de pecadores que quieren convertirse a Jesucristo. El vino a abolir toda diferencia injusta entre los hombres. Nuestra actitud no puede ser otra que la de Cristo. La Palabra de Dios hoy es alentadora para todos en ese sentido. Por eso, confiando en la misericordia de Dios, comencemos jubilosos esta celebración entonando todos el canto de entrada
LECTURAS
PRIMERA LECTURA: El profeta Oseas describe el amor de su pueblo como una nube mañanera o como el rocío que se evapora con facilidad. Dios quiere una conversión radical y no actos de culto superficiales. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA: Abraham fue justificado porque le creyó a Dios. Nosotros somos justificados por Dios cuando creemos que Él resucitó a Jesucristo para librarnos de la muerte del pecado y darnos una vida nueva. Escuchemos.
EVANGELIO: Los fariseos criticaban a Jesús porque comía con los pecadores, Él les demuestra con esta actitud que su misión es salvarlos y a ellos les pide que vivan la justicia sin olvidar la misericordia. Escuchemos.
OFRENDAS: Preparamos la mesa del santo sacrificio llevando al altar nuestras humildes ofrendas de pan y de vino. Presentemos también nuestra ofrenda económica.
ORACIÓN UNIVERSAL
SAC.: Dirijamos, hermanos, nuestra oración a Dios Padre misericordioso con aquella confianza filial que el Espíritu de Cristo ha infundido en nuestros corazones. Después de cada petición diremos.
TODOS: Bendice, Señor, tu pueblo.
SAC.: Padre santo, que quieres misericordia y no sacrificios y acoges a los pecadores en tu mesa, escucha nuestras oraciones y haz que nuestra vida, transformada por la fuerza de tu amor, nos lleve a una total entrega a ti y a todos nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén