CICLO A
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos, sean todos bienvenidos a la celebración de esta santa misa, en la Solemnidad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, con la que se pone en marcha el tiempo de la Iglesia, fundamentalmente dedicado a la predicación del Evangelio.
«Pentecostés», en griego, significa «día quincuagésimo» o «cincuenta días después». El 50 es un número que ya los judíos tenían asimilado desde hace siglos como símbolo de plenitud: una semana de semanas, siete por siete más uno. Es cuando celebraban, después del Éxodo, la fiesta de la recolección agrícola y la alianza que sellaron con Yahvé en el monte Sinaí, guiados por Moisés, a los cincuenta días de su salida de Egipto. El Pentecostés cristiano significa el nacimiento oficial de la Iglesia, hoy reunida para celebrar esta gran fiesta, que comenzamos con el canto de entrada. De pie, y cantemos todos
LECTURAS
PRIMERA LECTURA: San Lucas nos narra cuando el Espíritu Santo desciende sobre los primeros discípulos. Los visitantes en Jerusalén se admiran porque todos comprenden las maravillas de Dios en su propia lengua. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA: En la comunidad de Corinto surgieron dificultades que estaban causando división. San Pablo les ayuda a reflexionar afirmando que todos tenemos el mismo Espíritu y todos trabajamos para el bien común. Escuchemos.
EVANGELIO: La presencia de Jesús resucitado no solo causa alegría y da la paz a los discípulos, también les da el don del Espíritu y los envía a misión con la potestad de perdonar los pecados. Escuchemos.
OFRENDAS: Estamos celebrando la venida del Espíritu Santo, ahora, junto al pan y el vino, ofrezcamos también a Dios los frutos que ese Espíritu está produciendo en nuestros corazones. Cantemos
ORACIÓN UNIVERSAL
SAC.: Oremos, hermanos e invoquemos a Cristo, que, sentado a la diestra de Dios ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, y pidámosle que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo. A cada petición digamos con fe:
TODOS: Espíritu Santo, ven
SAC.: Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y haz que quienes nos disponemos a clausurar, con la solemnidad de hoy, las fiestas pascuales, renovados y fortalecidos por tu Espíritu, vivamos continuamente la novedad de la Pascua eterna. Por Jesucristo, Tu hijo que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
TODOS: Amén