CICLO A
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos, estamos a dos semanas de la Pascua. El domingo próximo ya será Domingo de Ramos, la puerta de la Semana Santa. Sean todos bienvenidos a la celebración de esta misa.
Muy cercanos a la Semana Santa, en que celebraremos la muerte y el triunfo de la vida en la Pasión y Resurrección de Jesús, nos encontramos hoy con unos textos litúrgicos que nos hablan de la vida del Resucitado y de nuestra fe en esa vida. Nosotros tenemos una vida recibida. Jesús es Él mismo la Vida y la da a los que creen en él Dispongámonos para celebrar bien esta santa misa, para que nuestra participación en ella nos permita prepararnos para participar de la Pascua definitiva con Cristo Jesús. Comencemos con el canto de entrada, de pie, y cantemos todos.
LECTURAS
PRIMERA LECTURA: El profeta Ezequiel nos narra cómo Dios hace surgir la vida ahí donde parece que ya no hay esperanza, pues basta solo el soplo de su Espíritu y hasta un pueblo de muertos puede resucitar. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo en la segunda lectura, felicita a quienes agradan a Dios porque llevan una vida según el Espíritu y si los conduce también participaran de la resurrección de Cristo. Escuchemos.
EVANGELIO: Con la resurrección de Lázaro, narrada en el evangelio de hoy, Jesús anuncia su propia resurrección y la de todos aquellos que participan de la vida de Cristo por el bautismo y la comparten. Escuchemos.
OFRENDAS: Con el pan y el vino, llevemos ahora al altar nuestra esperanza puesta en la misericordia de Dios, como lo hemos escuchado en el salmo de hoy. Cantemos
ORACIÓN UNIVERSAL
SAC.: Oremos, amados hermanos, y pidamos la misericordia del Señor para que, compadecido de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias. Después de cada petición diremos.
TODOS: Renuevanos, Señor, con tu gracia
SAC.: Señor Dios, gloria del hombre viviente, que manifestaste tu compasión en la lagrimas que tu Hijo derramó ante la tumba de su amigo Lázaro, contempla los sufrimientos de la Iglesia, que llora por sus hijos muertos a causa del pecado, y, con fuerza del Espíritu Santo, concede a los que has estado muerto por sus culpas la resurrección y la vida nueva de la gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén