CICLO A
MONICIÓN DE ENTRADA
Sean bienvenidos hermanos a esta Santa Misa, en el Cuarto Domingo de Cuaresma, también llamado Domingo de Laetare (Alegrense).
Seguimos viviendo la Cuaresma como preparación e inicio de la Pascua. Cristo es la luz que nos sigue guiando a través de los acontecimientos como la sanación del ciego de la liturgia de hoy, que nos preparan para contemplar gozosos la gloria de la resurrección. Pidiendo a Jesús la gracia de vivir la Pascua y resucitar con él, comencemos entonando juntos el canto de entrada.
LECTURAS
PRIMERA LECTURA: En la primera lectura escucharemos como Dios unge rey a David, a través de Samuel, quien es el más pequeño de los hijos de Jesé. Recibe el Espíritu que lo acompaña y le da fuerzas para cumplir su misión. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA: San Pablo nos exhorta a vivir una vida nueva y comprometida y ser luz en la sociedad, pues quien recibió la luz de Cristo no tiene nada que ver con las obras de las tinieblas. Escuchemos.
EVANGELIO: En el Evangelio de hoy, con la curación del ciego de nacimiento, se nos ofrece una hermosa catequesis sobre Jesús, el Hijo de Dios: Jesús es la luz del mundo que disipa la tinieblas. Escuchemos.
OFRENDAS: Con las ofrendas de Pan y Vino, llevemos al altar nuestras debilidades y preocupaciones, para que Él repare nuestras fuerzas.
ORACIÓN UNIVERSAL
SAC.: Oremos, hermanos, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente, diciendo:
TODOS: Escúchanos, Señor, por tu misericordia.
SAC.: Dios nuestro, Padre de la Luz, que conoces hasta lo más recóndito de nuestro corazon, no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien abre nuestros ojos a la luz del Espíritu, para que podamos ver aquel que has enviado para iluminar al mundo y creamos únicamente en el, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, Él que vive y reino por los siglos de los siglos.
TODOS: Amén